Roberto Russo.


 


Roberto Russo,  arquitecto.

El lunes partió un querido amigo. Un gran docente. Se fue cuando todavía no había terminado de enseñarnos todo lo que tenía reservado para darnos. Estamos tristes. Muy tristes.

Sin embargo este suceso permite que hagamos un alto y reflexionemos sobre las cosas importantes. Las mismas que le interesaban a Roberto. De las cosas que hablamos con él tantas veces. De las que le interesaban y nos interesaban.

También sé que muchos de los lectores de estas líneas son dueños de ojos jóvenes. Ojos que cuando comenzamos con el Taller de Procesos Constructivos  no eran todavía. En ese momento hace muchos años, poco después de ganar el Concurso de Profesores llamamos con la dirección de Jorge Lombardi a concurso de auxiliares docentes.

Se presentaron un grupo de personas entre los cuales había varios que conjugaban una madura juventud con el conocimiento y fogueo que da la experiencia profesional.
Entre ellos estaba él.

Serenamente  apasionado, respetuoso, enamorado de su profesión. Virtuosamente responsable. Capaz de hacer docencia para formar estudiantes y docentes. Su extremo perfil bajo hizo que se reservara hasta su jubilación el lugar del cuerpo a cuerpo, del contacto directo con el estudiante, el del grupo de trabajo de cada viernes. No aspiró, aun habiendo sobradamente podido, a ocupar otros cargos docentes que a veces desvelan a tantos.

Claro, hoy que él falta me doy cuenta que en realidad el cargo que él ocupaba era el que él entendía era el más importante. El que trata día a día con los estudiantes. Donde los puede escuchar, conocer y formar.

Sé que el Taller que hoy tenemos es porque los docentes como Roberto son los que han permitido  que aquél  precepto de formar hombres antes que profesionales que enuncia nuestra Facultad de la Democracia haya pasado de ser una idea a ser una cuestión práctica y tangible.

En algún momento no demasiado lejano tendremos la posibilidad de tener entre nuestras manos un libro que resuma la labor del Taller.  Hablando del mismo en uno de nuestros últimos encuentros me dijo “se van a sorprender”. Cuando eso pase tengamos presente que Roberto, uno de sus impulsores principales, está  con nosotros. Siempre.

Gustavo

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